Pomodoro, Parmiggiano regiano, prosciutto, mozzarella, albahaca.... Casi olvido la botella de Chianti, el lambrusco.... uuhmmmmmm... mi querido capuccino...
Roma es un pecado constante, todo está rico en Roma, es una buena elección para pasar un fin de semana soleado, perderse entre sus calles y degustar sus restaurantes.
Siempre que viajo con mi amiga Pili no solemos escatimar con el tema de la comida, digamos que normalmente nos ponemos las botas, pero Italia es un no parar, Roma es un no parar... y gastronómicamente hablando, yo lo he disfrutado muchísimo.
A pesar de que su gastronomía está elaborada a partir de productos muy humildes y simples, para mi gusto tienen mucha riqueza culinaria debido a la manera en que cocinan sus platos.
Comenzaré esta crónica haciendo una recomendación que creo que a mi me hubiera resultado muy útil en su momento; si vas a viajar a Roma y como a mi te gusta patear sus calles y no perder detalle, no lo hagas en verano, escoge una fecha más fresca como la primavera o el Otoño pues el calor a partir de Junio es muy fuerte y Roma es para conocerla caminando, ya que parte del encanto de esta maravillosa ciudad se descubre paseando sobre el empedrado de sus calles....
Si como a mi, no te queda más remedio que viajar en Verano, no te preocupes, la ventaja es que a cada paso que das en Roma encontrarás una fuente, por lo que mantenerte bien hidratado no será al menos un problema.
Pues... llega el momento de echarse a las calles de esta, para mi, mágica ciudad; hazte con un buen calzado si no quieres, cada dos por tres, tropezar con los San Pietrinis (así es como se llaman las piedras que recubren la gran mayoría de las vías de la ciudad), y créeme que lo harás, yo tropezaba todo el tiempo....
Lo he repetido muchas veces desde que puse un pie en la capital italiana, Roma huele a orégano, que estupenda sensación bajar del metro y respirar un olor tan agradable.
A pesar del caluroso ambiente de Junio, la cercanía todo el tiempo de la presencia del Tiber hace percibir un ambiente húmedo, si lo comparamos con el tiempo seco de Madrid, además cualquiera de los puentes del Lungotevere Romano es un ambiente propicio para un bonito paseo romántico, no dejéis de hacerlo si viajáis en pareja.
Son muchas las Vías que desembocan en la Piazza Navona, un punto de referencia y de partida para comenzar nuestra visita por la ciudad. Una preciosa plaza barroca que combina el ambiente bohemio de músicos, turistas y el arte de los pintores que siempre podremos encontrar allí.
Esta Plaza tiene forma rectangular y es que su nombre proviniente del latín significa barco,
precisamente por su
forma de barco, ya que, en tiempos romanos aquí se encontraba el estadio de Domiciano,
destinado a competiciones deportivas y que se llenaba de agua para simular
batallas navales.
Para mi gusto Piazza Navona, es una de las plazas más bellas de la ciudad, de un ambiente realmente tranquilo, repleta de cafés y flores por doquier, en ella podemos disfrutar de una atmósfera típicamente italiana.
No os aconsejo os sentéis a comer o cenar en esta misma plaza, ya que, probablemente os costará caro, quizá es mucho mejor callejear por las calles de alrededor de la plaza donde podemos encontrar restaurantes mucho mejor de precio y frecuentados por italianos, donde degustar una típica comida casera Italiana.
Tengo algunas reseñas muy buenas de restaurantes por esta zona, pero he de destacar especialmente "Navona Notte" (Via del Teatro Pace, 44), donde cenamos estupendamente bien la primera noche que pasamos en Roma. Desgraciadamente no tengo fotos del sitio, ni tampoco de los platos que degustamos, el hambre y el disfrute del momento pudo conmigo y me olvidé de plasmarlo, pero si tenéis oportunidad de ir allí, no dejéis de probar los tagliatelle fruti di mare, la melanzane di parmiggiana, sus maravillosas pizzas de masa fina hechas al horno de leña (puedes ver allí mismo como las preparan) y los gnnochi 4 quesos, espectaculares, me atrevo a decir que son los mejores que he probado en mi vida, cremosos y deliciosos. Todo ello acompañado de una botella de lambrusco tinto no tiene ningún desperdicio.
De postre no dejéis de tomar el tiramisú, es espectacular, yo personalmente nunca he sido muy fan de este postre, pero tengo que admitir que el de este sitio me pareció realmente bueno. La panna cotta con salsa de frutos rojos también es digna de probar, delicada y sabrosa, nada que ver con las que hasta ahora yo había probado en España. En definitiva un restaurante con buena relación calidad precio donde comer comida casera en un ambiente agradable.

Si preferís optar por la opción del Risotto, os recomiendo fervientemente el restaurante Ponte e Parione,
situado también muy cerquita de la Piazza Navona, en la Via Santa Maria dell' Anima, 62, donde podemos degustar un fantástico risotto a la pescatora muy sabroso y muy bien cocinado. Recuerdo que en este mismo sitio también tomamos una ensalada capresse, la típica ensalada italiana con tomate y mozarella, pero que mozarella, mamma mía!!! Calidad absoluta, mozarella di buffala auténtica, tenéis que probar! Además destacar que el servicio es amabilísimo y al terminar nos invitaron a una ronda de limonccelo y biscottis (unos dulces secos muy apreciados en La Toscana italiana).
Volviendo a la Piazza Navona, pues yo diría que es desde esta plaza desde donde podríamos comenzar a visitar todo el centro y los principales intereses culturales de Roma, si caminamos hacía el sur, por la Vía di Pasquino, una callejuela típica donde las haya, nos toparemos con la estatua que lleva su nombre, El Pasquino. El pasquino fue durante mucho tiempo objeto de protestas y críticas contra intituciones, autoridades y particulares, pues durante mucho tiempo los cuidadanos Romanos expresaban su descontento colgando folios del cuello y a los pies de este guerrero Heleno.
Continuando por esta misma calle nos encontraremos con la que, en mi opinión, es la mejor heladería de Roma y quien sabe si del mundo... Frigidarium.
Tampoco soy muy fanática de los helados, en verano alguna vez me tomo alguno, pero es cierto lo que dicen de los helados italianos, son muy cremosos y delicados, y este sitio en concreto es donde más ricos me parecieron. Yo repetí dos veces el helado de nutella (en días distintos, que quede claro...), quienes me conocéis bien, sabéis que la nutella me encanta, así que este helado para mi fue un sueño... Además, la relación calidad precio es muy buena, ya que el helado pequeño cuesta dos euros, y para mi gusto no es nada pequeño, os hablo del que va con cono, y además puedes pedirlo con un topping de nata, chocolate negro o chocolate blanco, y te ponen una galletita por encima parecida a las stroopwaffels holandesas, una delicia vamos! Yo una de las veces probé con choco blanco, y lo que hacen es mojar el helado en el, quedando recubierto con una capa dura, para que os hagáis una idea como si fuera un magnum.....

Otros lugares a destacar alrededor de la Piazza Navona y para concluir con este delicioso paseo, son el Museo de Roma situado en el Palacio Braschi, la iglesia de Sant' Agnese un Agone, donde está enterrada Santa Inés o Il Gesu, otra majestuosa iglesia situada justo detrás de esta hermosa plaza.
Las distancias en Roma son muy cortas, por lo que con un mapa en mano, no será difícil desde aquí echarse a las calles Romanas.
Son muchas las cosas que hay que ver en esta encantadora ciudad, pero es muy difícil simplicar todo a unos pocos renglones, así que continuaré con mis paseos por Roma dentro de unos días... Hasta entonces espero que os haya dejado un buen sabor de boca esta primera parte de la crónica, que paséis un feliz fin de semana!!!