
...Pues... ya es viernes de nuevo, tiempo de relajarnos y de dedicarnos a las cosas que más nos gustan, y por lo tanto os traigo la "segunda entrega" de Break and read....
¿os acordáis? Este nuevo espacio que inauguramos el
viernes pasado y en el que hablamos de una revista o libro para disfrutar el fin de semana, acompañando de alguna preparación dulce o salada, para darnos un caprichillo mientras disfrutamos de unas horas dedicadas a nosotros mismos...
Hoy vengo a hablaros de El costurero, una publicación muy interesante para aquellas personas que buscan adentrarse en el mundo de la costura y el craft de una manera diferente. ¿Y porque digo esto? Pues porque El costurero, no es una revista de costura al uso, si no una revista moderna, con la que disfrutar leyendo sobre los temas más actuales de esta disciplina, sin caer en el aburrimiento.
Con el costurero, además de pasar un rato agradable entre sus páginas, tenemos la oportunidad de aprender muchos trucos sobre como tunear una camiseta que teníamos olvidada en el armario, los primeros pasos para hacer un amigurumi, o como hacer broches u otras preparaciones con fieltro.

Últimamente estoy descubriendo mi parte más creativa, entre la
fotografía, las manualidades y los ratos de lectura que me estoy regalando cada vez más, me siento muy en armonía conmigo misma, y eso me gusta.
Andaba buscando la forma de adentrarme en el mundo del craft y la costura, cuando encontré esta bonita revista, que se nota está hecha con mucho cuidado y dedicación...
En definitiva, y desde mi punto de vista es la revista para las chicas (y chicos) modern@s, a los que les gustan las nuevas tendencias, pero no quieren quedarse atrás en temas de costura, y quieren aprender a usar la aguja de manera desenfadada.
Si os interesa, podéis informaros
aquí de los distintos puntos de venta.

Y para acompañar su lectura nada mejor que unos red velvet cupcakes, pero esta vez en vez de tomarlos con una cremita de queso como se suele hacer, vamos a prepararlos con buttercream de chocolate blanco que también quedan riquísimos!
Después de haberlos probado de las dos formas no se con cual de ellas me quedo....difícil decisión.... si pincháis
aquí podéis ver la receta de estos mismos cupcakes pero con mi querido frosting de queso.
Y como ya estamos en Febrero, el mes del amor, que menos que customizar estos ricos cupcakes con unos dulces corazones, ¿no os parece?
RED VELVET CUPCAKES CON BUTTERCREAM DE CHOCOLATE BLANCO
INGREDIENTES PARA LA MASA:
(Para, aproximadamente, 25-30 cupcakes de tamaño normal)
280 gramos de harina
½ cucharadita de sal
2 cucharadas (15 gramos) de cacao en polvo valor
113 gr. de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
340 gramos de azúcar
2 huevos grandes, a ser posible orgánicos
1 cucharadita de extracto puro de vainilla
240 ml. de buttermilk*
2 cucharadas de colorante rojo
1 cucharadita de vinagre blanco
1 cucharadita de bicarbonato
(*)El buttermilk no es un ingrediente muy común en la gastronomía española, pero si no lo encontramos en un supermercado, podemos fabricarlo nosotros mismos sin ningún problema, añadiendo una cucharada de vinagre de vino o de zumo de limón a 240 ml de leche(1 taza de leche si medimos los ingredientes con tazas) y dejándolo reposar 10 minutos(tras el reposo tendrá aspecto como de leche cortada, que nadie se asuste, el buttermilk es así). La textura esponjosa y húmeda a la vez que tiene este pastel, se consigue gracias al buttermilk.
INCREDIENTES PARA EL BUTTERCREAM:
(Para decorar unos 10-15 cupcakes)
220 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
165 gr. de azúcar glass tamizado
150 gr. de chocolate blanco
PREPARACIÓN DE LOS CUPCAKES:
Precalentar el horno a 175º C.
En un bol tamizamos la harina, la sal, el cacao y reservamos.
Comenzamos batiendo la mantequilla hasta que esté suave (alrededor de 1-2 minutos). Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta conseguir una mezcla esponjosa y homogenea(unos 2-3 minutos). Agregamos los huevos, de uno en uno, batiendo bien después de cada adición, y el extracto de vainilla y continuamos batiendo hasta que todo esté bien mezclado.
Por otro lado mezclamos el buttermilk con el colorante rojo.
Con la batidora a baja velocidad, vamos añadiendo alternativamente a nuestra masa la mezcla de harina y el buttermilk, en tres adiciones, comenzando y terminando con la harina.
En una taza pequeña mezclamos el vinagre y el bicarbonato. Dejamos que la mezcla haga un poco de efervescencia y rápidamente la agregamos a la masa del pastel.
Repartimos la masa en nuestros moldes o papelitos para muffin, llenándolos 3/4 de su capacidad y los horneamos durante 20-25 minutos o hasta que al insertar un palillo en su interior, este salga limpio.
Dejamos reposar nuestros pastelitos en el molde durante unos 10 minutos y después sobre una rejilla hasta que hayan enfriado completamente .
PREPARACIÓN DEL BUTTER CREAM DE CHOCOLATE BLANCO:
En un bol, ponemos la mantequilla y con un batidor de varillas, batimos a velocidad media hasta que adquiera una consistencia cremosa, parecida a la pasta de dientes, tardaremos en conseguir esta textura unos 5 minutos... (
En este punto, es crucial, que la mantequilla esté a punto de pomada, a temperatura ambiente o como queráis llamarlo, si la fundís en el microondas antes de usarla el buttercream no os saldrá con la textura adecuada.
¡¡¡¡Tampoco sirve que usemos margarina!!!!).
Sin dejar de batir añadimos el azúcar glass poco a poco, a cucharadas.
Poco a poco la crema irá cogiendo consistencia y el color se aclarará ligeramente.
Agregamos el chocolate blanco(también podemos hacerlo con chocolate negro o con leche), que habremos fundido previamente y ya tendremos templado, mezclamos bien y listo, así de fácil!
Una vez tengamos nuestro buttercream terminado lo ponemos en la manga pastelera y ¡¡a decorar!!
Yo en este caso he usado la famosa boquilla 1M de Wilton.
Si véis que la consistencia del buttercream os ha quedado demasiado líquida, podéis meterlo un poco en la nevera, pero no más de 10 minutos porque se quedaría demasiado dura e imposible de manipular con la manga pastelera
(ya sabéis que la mantequilla en la nevera se endurece...)
Este tipo de cobertura de chocolate blanco es ideal para cubrir tartas, porque queda bastante consistente y además podemos teñirlo de algún color si lo deseamos.