
Como no iba a ser de otra manera yo quería hacer la tarta, y así fue, pero esta vez no la hice yo sola, la hice con mi madre, quien también tiene mucha maña en la cocina y es muy buena repostera, de hecho, de ella he aprendido casi todo lo que se, culinariamente hablando(también me ha enseñado muchas otras cosas, como es lógico, pero que no tienen cabida en este blog).
Decidimos hacer un Red velvet, ya que, a mi me apetecía hacer un pastel con varias capas, y a mi madre le gusta mucho el sabor que tiene, y yo creo que acertamos de lleno, porque quedaron todos encantados. Después de los exitosos "Red velvet cupcakes" la versión grande no se ha quedado atrás. El sabor del frosting es exquisito, así que si alguna vez hacéis cupcakes o un pastel y no sabéis que cobertura ponerles, haced la de esta receta(siempre que sea combinable)porque es espectacular, una de las mejores que he probado hasta ahora.
Cambiando de tema, llevo mucho tiempo diciéndole a mi madre que se haga un blog de cocina, pero nada que no hay manera, así que desde aquí me gustaría pediros que la animaseis a que forme parte de este mundillo blogeril culinario, a ver si entre todos logramos convencerla. Se llama Isabel y cocina para chuparse los dedos!! Así que venga porfi animad, animad!!

Antes de ponernos de lleno con la receta me gustaría contaros un poco sobre la historia de este magnífico pastel:
El nombre de este pastel, "Red velvet cake" o "Pastel de terciopelo rojo" viene del color rojo vivo que tiene su bizcocho, el cual, se ve compensado por el glaseado blanco cremoso. Hay muchas teorías sobre su origen.
James Beard, un referente de la cocina americana en 1972 nos dice que existen diferentes recetas de este pastel, que varían en la cantidad de manteca o mantequilla que llevan. Todas ellas llevan colorante rojo de uso alimentario, pero la reacción que se produce con el vinagre y el buttermilk, tiende a revelar mejor las antocianinas rojas en el cacao (las antocianinas son sustancias químicas que dan la mayor parte del color a las flores del cacao). Esta coloración natural puede haber sido la fuente para el nombre de "Red Velvet", así como para el "Devil's Food cake", y nombres similares para otros pasteles de chocolate. Mientras que los alimentos estaban racionados durante la Segunda Guerra Mundial, los panaderos utilizaban remolacha hervida para mejorar el color de sus pasteles. La remolacha hervida o rallada, se encuentran en algunas recetas de Red Velvet cake, ya que también sirve para retener la humedad.
Algunos dicen que viene del Sur De Estados Unidos, otros dicen que se originó en el Norte, pero lo que que realmente se sabe, es que ha sido un favorito durante décadas, no sólo en los Estados Unidos sino también en Canadá, donde fué un postre muy conocido en los restaurantes y panaderías de la cadena Eaton durante los años 1940 y 1950. Promovido como una receta exclusiva de Eaton, se sabía que los empleados habían jurado guardar silencio y no desvelar la receta, muchos creían(erróneamente) que el pastel había sido invención de la matriarca de la cadena, la Señora Eaton .
Durante los años 20, el Red Velvet era propiedad de la firma de el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York. Cuenta la leyenda, que una vez una mujer quiso saber la receta y le pidieron una gran cantidad de dinero por ella. Indignada, la mujer propagó la receta de la tarta mediante una carta en cadena.
Un resurgimiento en la popularidad de este pastel se atribuye, en parte, a la película de 1989 "Magnolias de acero" ("Steel Magnolias"), en el que Julia Roberts interpreta a una chica con diabetes a punto de casarse, y la tarta, elegida por el novio, es un red velvet hecho en forma de armadillo, que horror!!

RED VELVET CAKE O PASTEL DE TERCIOPELO ROJO
INGREDIENTES:
2 ½ tazas (280 gramos) de harina
½ cucharadita de sal
2 cucharadas (15 gramos) de cacao en polvo valor
½ taza (113 gramos) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
1 ½ tazas (340 gramos) de azúcar
2 huevos grandes
1 cucharadita de extracto puro de vainilla
1 taza (240 ml) de buttermilk*
2 cucharadas de colorante rojo
1 cucharadita de vinagre blanco
1 cucharadita de bicarbonato
Crema de Queso(Frosting):
1 ½ tazas (360 ml) de nata para montar
227 gramos de queso crema a temperatura ambiente
227 gramos de queso mascarpone, a temperatura ambiente
¾ cucharadita de extracto puro de vainilla
1 taza (115 gramos) de azúcar glass tamizada
PREPARACIÓN:
Precalentar el horno a 175 grados C y engrasar 2 moldes redondos de 23 cm.
En un tazón tamizamos la harina, la sal, el cacao y reservamos.
Batimos la mantequilla hasta que esté suave (alrededor de 1-2 minutos). Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que esté suave y esponjoso (unos 2-3 minutos). Añadimos los huevos, de uno en uno, batiendo bien después de cada adición, y el extracto de vainilla y continuamos batiendo hasta que se mezcle.
Por otro lado mezclamos el buttermilk con el colorante rojo. Con la batidora a baja velocidad, alternativamente agregamos la mezcla de harina y mantequilla a la mezcla de buttermilk, en tres adiciones, comenzando y terminando con la harina.
En una taza pequeña mezclamos el vinagre y el bicarbonato. Dejamos que la mezcla haga un poco de efervescencia y rápidamente la agregamos a la masa del pastel.
Dividimos la masa entre los dos moldes y alisamos la parte de arriba con una espátula.
Hornear durante unos 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro del pastel este salga limpio.
Dejamos enfriar el pastel en el molde y después sobre una rejilla durante 10 minutos.
Una vez que los bizcochos se han enfriado completamente, envolver en plástico y colocar el pastel de capas en el congelador al menos durante una hora. (Esto se hace para que al poner relleno y glaseado de los pasteles nos resulte más fácil.)
Glaseado de crema de queso:
Batimos el queso crema y el queso mascarpone hasta que quede suave. Agregamos la vainilla y el azúcar glass, y continuar batiendo hasta que esté suave.
En un bol, montamos la nata. Con una espátula grande, suave pero rápidamente añadimos en varias adicciones un poco de la nata montada a la mezcla de quesos.
Si el glaseado no es lo suficientemente espeso como para estenderlo, lo taparemos y colocaremos en el frigorífico durante una hora, o hasta que esté lo suficientemente firme como para esparcirlo bien.

Como montar el pastel:
Con un cuchillo de sierra, cortamos cada capa de pastel por la mitad, horizontalmente. Ahora disponemos de cuatro capas de pastel(Yo al final sólo hice dos capas, pero quedó igual de bien). Colocamos una de las capas de pastel, sobre el plato donde vamos a presentar el pastel y extendemos sobre ella un poco de glaseado. Colocamos otra capa de pastel sobre esta última y repetimos el mismo proceso. Untamos también los lados del pastel y la parte superior hasta que todo quede cubierto de blanco.
Podemos decorar el pastel con coco rallado u otra cosa que se nos ocurra, por ejemplo virutas de chocolate blanco. Yo lo decoré con fresas, pero podemos usar cualquier otra fruta que nos apetezca.
(*)El buttermilk no es un ingrediente muy común en la gastronomía española, pero si no lo encontramos en un supermercado, podemos fabricarlo nosotros mismos sin ningún problema, añadiendo una cucharada de vinagre de vino o de zumo de limón a 240 ml de leche(1 taza de leche si medimos los ingredientes con tazas) y dejándolo reposar 10 minutos(tras el reposo tendrá aspecto como de leche cortada, que nadie se asuste, el buttermilk es así). La textura esponjosa y húmeda a la vez que tiene este pastel, se consigue gracias al buttermilk.



























